Estudio sobre Microbioma y Autismo
Algunos problemas de conductas en el autismo están relacionados con la microbitota y microbioma. En las ultimas investigaciones se han encontrado que los niños con autismo presentan diferencias en la composición de su microbioma en comparación con los niños neurotípicos. Estas diferencias incluyen una menor diversidad de especies microbianas y alteraciones en la abundancia relativa de ciertas bacterias. Pero la historia acaba de dar un acelerón imprevisto, confirmando lo que es ya una evidencia irrefutable. Te lo contamos en este artículo.
La microbiota y el microbioma son dos términos relacionados pero diferentes que se utilizan para describir el ecosistema microbiano que habita en nuestro cuerpo. Son parabras que se parecen, pero no son lo mismo.La microbiota es única para cada persona y puede variar según factores como la edad, la dieta, el estilo de vida y la salud en general.
Por otro lado, el microbioma se refiere al conjunto completo de genes de todos los microorganismos que componen la microbiota. Es decir, el microbioma es el catálogo genético de los microorganismos presentes en un determinado hábitat, como el intestino. El microbioma incluye el ADN de las bacterias, virus y otros microorganismos presentes en el cuerpo.
En resumen, la microbiota se refiere a los microorganismos vivos que habitan en nuestro cuerpo, mientras que el microbioma se refiere a todos los genes presentes en esos microorganismos.
Se ha descubierto que la microbiota tiene una influencia significativa en el neurodesarrollo, es decir, en el desarrollo del sistema nervioso y del cerebro. Existen múltiples vías a través de las cuales la microbiota puede afectar este proceso crucial en el desarrollo de cada persona.
En primer lugar, la microbiota desempeña un papel importante en la regulación del sistema inmunológico, y se sabe que la inflamación crónica o desregulada puede afectar negativamente el neurodesarrollo. La microbiota intestinal ayuda a modular la respuesta inmunológica, manteniendo un equilibrio entre tolerancia y respuesta inflamatoria. Esto es especialmente relevante durante los primeros años de vida, cuando el cerebro está en pleno desarrollo. Un desequilibrio en la microbiota puede llevar a una respuesta inmunológica anómala que puede tener consecuencias en el neurodesarrollo.
En segundo lugar, la microbiota está involucrada en la producción y metabolismo de ciertos compuestos químicos, como los neurotransmisores, que son mensajeros químicos del cerebro. Por ejemplo, se ha demostrado que ciertas bacterias intestinales pueden producir neurotransmisores como la serotonina y el ácido gamma-aminobutírico (GABA), que están implicados en la regulación del estado de ánimo y el comportamiento. Estos compuestos pueden influir en el desarrollo y la función del sistema nervioso.
Además, la microbiota intestinal interactúa con el sistema nervioso a través del eje intestino-cerebro, que implica señales de ida y vuelta entre el intestino y el cerebro a través del sistema nervioso central y el sistema nervioso entérico. Esta comunicación bidireccional puede afectar la función cerebral y el comportamiento. Alteraciones en la composición y diversidad de la microbiota pueden afectar la señalización a lo largo de este eje, lo que potencialmente puede influir en el neurodesarrollo.
Para probar esto, se volvieron a analizar los datos de un estudio abierto de trasplante de materia fecal (FMT) de 2 años de duración con 18 niños con TEA en 2019. El transplante fecal (término que parece algo muy serio, pero no es un procedimiento complicado en realidad) se hace ingiriendo unas cápsulas que son las que contienen las cepas de microbiota sana. En ese estudio, los niños fueron sometidos a un tratamiento antibiótico de 2 semanas y una limpieza intestinal, seguido de 2 días de tratamiento con FMT en dosis altas y 8 semanas de dosis diarias de mantenimiento de FMT. Basado en una de las escalas de evaluación más comunes para ASD, la Escala de Calificación de Autismo Infantil (CARS), se lograron mejoras significativas después del curso de tratamiento de 10 semanas. Dos meses más tarde, las mejoras iniciales se mantuvieron en gran medida y un seguimiento de 2 años mostró signos de mejoría adicional en la mayoría de los participantes. Los resultados son consistentes con un papel potencial del microbioma en la mejora de los síntomas del autismo, pero aún se desconoce cómo se relacionan los cambios subyacentes en la composición del microbioma con los observados en otros estudios.
Existen varias estrategias que se pueden emplear para mejorar la salud de la microbiota intestinal. A continuación, se presenta un resumen de algunas:
- Dieta equilibrada y rica en fibra: Consumir una dieta equilibrada que incluya una variedad de alimentos frescos y nutritivos es fundamental para promover la salud de la microbiota. La fibra dietética es especialmente importante, ya que sirve como alimento para las bacterias beneficiosas en el intestino. Aumentar la ingesta de frutas, verduras, legumbres y granos integrales puede ayudar a mejorar la diversidad y abundancia de la microbiota.
- Consumo de alimentos fermentados: Los alimentos fermentados, como el yogur, el kéfir, el chucrut y el miso, contienen bacterias beneficiosas que pueden colonizar el intestino y promover un equilibrio saludable en la microbiota. Estos alimentos pueden ser una adición beneficiosa a la dieta para mejorar la diversidad microbiana.
- Probióticos: Los probióticos son suplementos que contienen microorganismos vivos que pueden tener efectos beneficiosos en la microbiota intestinal. Algunas cepas de bacterias probióticas han demostrado tener efectos positivos en la salud intestinal y pueden ayudar a mejorar el equilibrio microbiano. Sin embargo, es importante elegir probióticos de calidad y consultar con un profesional de la salud para determinar la cepa adecuada y la dosis recomendada.
- Reducción del estrés: El estrés crónico puede afectar negativamente la salud de la microbiota. La práctica de técnicas de manejo del estrés, como la meditación, el yoga o la actividad física regular, puede ayudar a reducir el impacto negativo del estrés en el intestino y promover un entorno favorable para la microbiota.
- Evitar el uso excesivo de antibióticos: Si bien los antibióticos son necesarios en el tratamiento de infecciones bacterianas, su uso excesivo puede alterar la microbiota intestinal, eliminando tanto las bacterias dañinas como las beneficiosas. Es importante utilizar los antibióticos de manera prudente y solo cuando sean necesarios para preservar la salud de la microbiota.
- Dormir adecuadamente: El sueño adecuado y de calidad también puede tener un impacto en la salud de la microbiota. Intentar mantener una rutina de sueño regular y asegurarse de tener un descanso adecuado puede favorecer un equilibrio saludable en la microbiota.